Salud Mental en la Era Trump
(Primera de dos entregas)
Por Mtro. Cristian Quintanar Castro *
La salud mental de un líder político no sólo es un tema de interés personal, sino que puede tener repercusiones profundas en la sociedad. Este debate cobró relevancia a principios del 2024, cuando Nikki Haley, aspirante presidencial republicana y principal rival de Donald Trump en las primarias de New Hampshire, cuestionó públicamente la aptitud mental del entonces expresidente y candidato una vez más- a la presidencia de Estados Unidos.
Durante un acto de campaña, Trump confundió a Haley con Nancy Pelosi, la entonces presidenta de la Cámara de Representantes, afirmando erróneamente que Haley había sido responsable de la seguridad del Capitolio durante el asalto del 6 de enero del 2021. Este lapsus no sólo generó críticas, sino que también reavivó el debate sobre la salud mental de los líderes políticos y su impacto en la toma de decisiones.
Este incidente me llevó a reflexionar sobre el primer mandato de Trump (2017-2021); un periodo marcado por políticas migratorias controvertidas que tuvieron un efecto devastador en la salud mental de las comunidades migrantes. A través de órdenes ejecutivas como la "tolerancia cero" y la prohibición de viajes, su administración generó un clima de incertidumbre, miedo y trauma psicológico entre millones de personas.
Una de las primeras acciones de Trump fue la Orden Ejecutiva 13768, que priorizó la deportación de inmigrantes indocumentados y limitó el apoyo a las "ciudades santuario". Además, la prohibición de viajes (conocida como Travel Ban) afectó a ciudadanos de varios países de mayoría musulmana, generando ansiedad y desconfianza en estas comunidades. Sin embargo, la política más impactante fue la de "tolerancia cero", implementada en el 2018, que resultó en la separación de miles de niños de sus padres en la frontera. Según datos del Departamento de Seguridad Nacional, más de 5 mil familias fueron separadas, lo que provocó una ola de indignación y preocupación por el bienestar emocional de los afectados.
Las políticas migratorias de Trump tuvieron un efecto devastador en la salud mental de las comunidades inmigrantes. El miedo constante a la deportación y la incertidumbre sobre el futuro, generaron altos niveles de ansiedad, estrés y depresión. Un estudio publicado en Journal of the American Medical Association) Pediatrics (JAMA) en el 2018 encontró que las políticas de Trump aumentaron significativamente los niveles de angustia emocional entre los niños inmigrantes, muchos de los cuales experimentaron síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT) debido a la separación familiar.
Organizaciones como la American Psychological Association (APA) documentaron cómo el clima de miedo creado por las políticas del presidente estadounidense, afectó a comunidades enteras. Los inmigrantes, incluso aquellos con estatus legal, reportaron sentirse inseguros y estigmatizados, lo que llevó a un aumento en la demanda de servicios de salud mental. Según un informe de la National Public Radio (NPR), latinos y otras minorías experimentaron un deterioro en su bienestar emocional debido al temor de ser deportados o separados de sus familias.
La política de "tolerancia cero" y la separación de familias en la frontera tuvieron consecuencias particularmente graves. Niños pequeños fueron arrancados de los brazos de sus padres y colocados en centros de detención, donde enfrentaron condiciones precarias y falta de atención adecuada. Según la American Academy of Pediatrics, esta práctica causó un trauma psicológico profundo en los niños, muchos de los cuales desarrollaron ansiedad, depresión y dificultades para dormir.
Organizaciones como Human Rights First también destacaron que las familias separadas enfrentaron desafíos emocionales a largo plazo. Los padres reportaron sentimientos de culpa y desesperación, mientras que los niños mostraron signos de regresión emocional, como pérdida de habilidades lingüísticas y problemas de comportamiento. Estos efectos no solo afectaron a las familias directamente involucradas, sino que también generaron un clima de temor en comunidades inmigrantes más amplias.
Frente a estas políticas, organizaciones comunitarias y profesionales de la salud mental respondieron con esfuerzos para apoyar a las comunidades afectadas. Grupos como United We Dream y el National Immigration Law Center ofrecieron recursos legales y emocionales a los inmigrantes, mientras que terapeutas y trabajadores sociales abordaron las consecuencias el trauma psicológico causado por las separaciones familiares y el miedo a la deportación.
Además, medios de comunicación como The New York Times y NPR jugaron un papel crucial al documentar los efectos de estas políticas en la salud mental. Sus reportajes ayudaron a crear conciencia sobre el sufrimiento de las comunidades inmigrantes y a presionar para un cambio en las políticas migratorias.
Conclusión
Las políticas migratorias de Trump tuvieron un impacto profundo y duradero en la salud mental de las comunidades inmigrantes. El miedo a la deportación, la separación familiar y el clima de incertidumbre generaron ansiedad, estrés y trauma psicológico en millones de personas. Aunque organizaciones y profesionales trabajaron para mitigar estos efectos, las consecuencias emocionales de estas políticas seguirán afectando a las comunidades inmigrantes durante años.
Este caso subraya la importancia de considerar el impacto en la salud mental al diseñar políticas públicas, especialmente aquellas que afectan a poblaciones vulnerables.
La salud mental no es solo un problema individual, sino un asunto de justicia social que requiere atención y acción colectiva.
Mtro. Cristian Quintanar Castro: Doctorante en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV) en el área de historia de la educación y del conocimiento. Profesor de asignatura en la UNAM en ciencias sociales. Licenciado en psicología, UAM Xochimilco. Interesado en los procesos psicosociales de la violencia y el uso de la etnografía para el estudio de fenómenos sociales.